domingo, 27 de marzo de 2011

Ana Magdalena Bach



De todos los seres humanos, aquel hacia quien he tenido mayor envidia en mi vida ha sido Juan Sebastián Bach: ante la estatura de su genio, me he sentido un pigmeo; ante la serenidad de mar en calma de su espíritu, me ha parecido un laberinto de confusiones el mío; ante su equilibrio como ser humano, me he experimentado neurótico; me he visto trivial y frívolo contemplando su hondura.

Pero hoy tengo que confesar algo nuevo: si hasta ahora le envidié, ante todo, por su música, por su obra colosal, hoy creo que le envidio mucho más por su mujer, por el don infinito de haber sido querido por alguien como Ana Magdalena Bach.
Acabo de leer uno de los libros más bellos que existen no por su calidad literaria, sino por el río de amor que arrastra cada una de sus páginas: La pequeña crónica de Ana Magdalena Bach, de la que tanto había oído hablar, pero no conocía.

Es un libro supersencillo. Una mujer ingenua, no excepcionalmente culta, habla, con el tono de una niña adorante, del hombre que llenó su vida. Lo hace cuando él ha muerto, cuando todos han empezado ya a olvidarle, cuando vive m la miseria porque su marido no supo ahorrar y ha sido necesario malvender los pocos recuerdos que de él quedaban. Cuando ya sólo queda el amor o el recuerdo infinitamente dulce de aquel amor.
Confieso que nunca creí que pudiera existir en el mundo un cariño tan tierno, tan intenso, tan desinteresado, tan duradero, tan profundo, tan verdadero. Y me parece que sólo ahora empiezo a entender aquel universo de música que Juan Sebastián pudo escribir envuelto en aquel océano de amor.
Hay páginas en las que uno no sabe si conmoverse o si reír ante la «adoración» con que Ana Magdalena habla de Sebastián. Ved algunas frases que dan el tono del libro entero:


-  «Cada vez que le veía mi corazón empezaba a latir con tal fuerza, que me impedía hablar.»

-  «Una sola vez en la vida fui lo suficientemente tonta como para creer que él estaba equivocados

-  «En mi corazón estaba siempre viva la sensación de que él era más grande que todos los reyes.»

-  «Sobre María Bárbara (dice, aludiendo a la primera mujer de Bach, sin sentir los menores celos de ella) se derramó la bendición de su amor. Aunque a veces pienso, con una sonrisa, que a mi me quiso más que a ella, o al menos, por la bondad de la Providencia, durante más tiempo.»

-  «Vivir con él y verle día a día era una felicidad que no hubiera podido merecer, ni he merecido nunca. Durante mucho tiempo viva en un estado de asombro, como en un sueño, y algunas veces, cuando Sebastián estaba fuera de casa, se apoderaba de mi el terror de que pudiera despertar de ese sueño y volver a ser la niña Ana Magdalena Wülken en lugar de la esposa del maestro de capilla Bach.»

«A nosotros nos dejaba mirar su corazón, que era el más hermoso que ha latido en este mundo.» 

-  «Nunca quisiera dejar de ser la pobre vieja abandonada que ahora soy si hubiera que comprar la más hermosa y honorable vejez al precio de no haber sido su compañera

-  «Ya no tengo -dice la última página del libro- ningún motivo para vivir- mi verdadero destino llegó a su fin el día en que se apagó la vida de Sebastián, y pido diariamente a Dios en mis oraciones la gracia de que me lleve de este lugar de sombras y me vuelva a reunir con el que, desde el primer momento en que le vi, lo fue todo para mí. Sola- mente lo terrenal me separa de él.»


La serie de citas podría ser interminable. Y hay que señalar que no son palabras de coba aduladoras de un viviente. No son tampoco los elogios fúnebres dichos en la gloria del recién muerto. Es lo que se piensa y se siente cuando la muerte empieza a quedar lejana, cuando lo que se palpa es la miseria que se ha recibido por única herencia y cuando todo lo demás es olvido. Pero un amor así, una devoción así, son el mejor premio que un hombre puede conquistar en este mundo.
Pero ahora quiero añadir algo más. He leído estas frases a algunas amigas, y todas ellas -como si se hubieran puesto de acuerdo- me han comentado lo mismo: «Así, cualquiera. A un hombre como Bach debía resultar fácil amarle y admirarles
Y esta respuesta me ha dejado el alma llena de preguntas. Algunas que me parecen muy importantes:
-  ¿Amó Ana Magdalena a Juan Sebastián porque le comprendía y admiraba o, por el contrario, le comprendió y admiró porque le amaba?
-  ¿Amó Ana Magdalena a Juan Sebastián porque él era un hombre extraordinario o tal vez fue él un hombre extraordinario porque se vio envuelto en un amor así?

No son juegos de palabras. Y creo que valdrá la pena intentar contestarlas.
A la primera ha respondido la propia Ana Magdalena, cuando en el título del primer capítulo del libro nos dice que «le comprendió del todo porque le amaba». Cuando nos explica, sin rodeos, que «Sebastián era un hombre muy difícil de conocer no amándole».
Nos equivocamos si juzgamos desde el hoy. En su época, nadie -sino Ana Magdalena y muy pocos más- descubrió que Bach era el genio que hoy reconocemos. Los que le juzgaban con sus rutinas o sus inteligencias le creyeron un músico más. Y le olvidaron apenas muerto. Sólo Ana Magdalena se atrevió a asegurar, años después de su muerte, que «aunque los hombres desatienden hoy su recuerdo, no lo olvidarán para siempre. La humanidad no podrá guardar silencio sobre él mucho tiempo». Sólo ella en- tendió que cuando el mundo pensaba, más que en él, en la obra de sus hijos, en el futuro seria la música de Sebastián la que se impondría. ¿Es que Ana Magdalena se engañaba cegada por su amor o es que su amor se volvía profético y mucho más inteligente que la inteligencia de sus contemporáneos?
Quiero decir aquí algo que he pensado muchas veces: que el corazón no es sólo el órgano del amor, sino que puede ser también el órgano del conocimiento. Que no sólo se entiende con la razón. Que hay campos humanos en los que «el corazón tiene razones con las que no cuenta la inteligencias. ¡Cuántos matrimonios no se entienden porque no se aman! ¡Cuántas cosas in- inteligibles empiezan a clarificarse cuando se miran con un nuevo amor!
Pero aún me interesa más la segunda pregunta: la cuestión de la mutua fecundación de los que se aman. No sólo en lo físico es fecundo el amor. Los que se aman se reengendran el uno al otro, se multiplican y recrean. Y así el amor de Ana Magdalena la multiplicó a ella y multiplicó a Sebastián.
La multiplicó a ella. Durante su vida, «una palabra de aprobación suya valla más que todos los discursos de este mundo». Después de su muerte, «aunque no tengo ningún objeto que me lo pueda recordar, bien sabe el cielo que no es necesario, pues me basta con el inestimable tesoro de recuerdos que descansa en mi corazón».
Aquel amor les rejuvenecía a los dos: «Cuando me miraba al espejo creía verme tal como era cuando le conocí. Pero, sea cual fuese la ilusión que yo me hiciera a ese respecto, siempre es mejor que envejezca el rostro que el amor. Yo había mirado el rostro de Sebastián con tanta constancia, que todas las transformaciones producidas en él escaparon a mi percepción desde el día en que le vi por primera vez en la iglesia de Santa Catalina de Hamburgo, y tenía que hacer expresamente comparaciones para convencerme de que también en sus queridas facciones el tiempo había realizado su obra.»
Pero esto no es todo. Lo importante es preguntarse qué parte de la música de Bach debemos al amor que Ana Magdalena le profesó. ¿Habría compuesto Juan Sebastián aquel universo de armonía y serenidad de no tenerla a su lado? Ana era absolutamente consciente -ya desde el mismo día de su boda- de que «si en alguna forma le hacía desgraciado, corría el peligro de n-ia- lograr su música».

¿]Podemos entonces preguntarnos cuántos genios no se habrán malogrado por no haber sido suficientemente amados? ¿Cuántas obras musicales o poéticas nacieron avinagradas porque en una casa los nervios dominaron al amor?
Esta idea debería angustiarnos. Nuestra falta de amor no sólo puede hacer infelices a quienes nos rodean, puede también volverles infecundos o enturbiar su fecundidad. ¿Tal vez es la falta de «mi» amor, de «nuestro» amor, lo que hace desgraciado este mundo en que estoy?

Querida Ana Magdalena, gracias por tu amor, gracias por la música de tu esposo. Yo sé que la escribisteis los dos juntos, con vuestro amor.
Del Libro "RAZONES  PARA  EL  AMOR" de José Luis Martín Descalzo.


jueves, 24 de marzo de 2011

Aprender a ser felices.

Me parece que la primera cosa que tendríamos que enseñar a todo hombre que llega a la adolescencia es que los humanos no nacemos felices ni infelices, sino que aprendemos a ser una cosa u otra y que, en una gran parte, depende de nuestra elección el que nos llegue la felicidad o la desgracia. Que no es cierto, como muchos piensan, que la dicha pueda encontrarse como se encuentra por la calle una moneda o que pueda tocar como una lotería, sino que es algo que se construye, ladrillo a ladrillo, como una casa.
Habría también que enseñarles que la felicidad nunca es completa en este mundo, pero que, aun así, hay raciones más que suficientes de alegría para llenar una vida de jugo y de entusiasmo y que una de las claves está precisamente en no renunciar o ignorar los trozos de felicidad que poseemos por pasarse la vida soñando o esperando la felicidad entera.
Sería también necesario decirles que no hay «recetas» para la felicidad, porque, en primer lugar, no hay una sola, sino muchas felicidades y que cada hombre debe construir la suya, que puede ser muy diferente de la de sus vecinos.,Y porque, en segundo lugar, una de las claves para ser felices está en descubrir «qué» clase de felicidad es la mía propia.
Añadir después que, aunque no haya recetas infalibles, sí hay una serie de caminos por los que, con certeza, se puede caminar hacia ella. A mí se me ocurren, así de repente, unos cuantos:
- Valorar y reforzar las fuerzas positivas de nuestra alma. Des- cubrir y disfrutar de todo lo bueno que tenemos. No tener que espe- rar a encontramos con un ciego para enterarnos de lo hermosos e importantes que son nuestros ojos. No necesitar conocer a un sordo

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para descubrir la maravilla de oír. Sacar jugo al gozo de que nuestras manos se muevan sin que sea preciso para este descubrimiento ver las manos muertas de un paralítico.
- Asumir después serenamente las partes negativas o deficitarias de nuestra existencia. No encerrarnos masoquistamente en nuestros dolores. No magnificar las pequeñas cosas que nos faltan. No sufrir por temores o sueños de posibles desgracias que probablemente nunca nos llegarán.
- Vivir abiertos hacia el prójimo. Pensar que es preferible que nos engañen cuatro o cinco veces en la vida que pasarnos la vida desconfiando de los demás. Tratar de comprenderles y de aceptarles tal y como son, distintos a nosotros. Pero buscar también en todos más lo que nos une que lo que nos separa, más aquello en lo que coincidimos que en lo que discrepamos. Ceder siempre que no se trate de valores esenciales. No confundir los valores esenciales con nuestro egoísmo.
- Tener un gran ideal, algo que centre nuestra existencia y hacia lo que dirigir lo mejor de nuestras energías. Caminar hacia él incesantemente, aunque sea con algunos retrocesos. Aceptar la lenta maduración de todas las cosas, comenzando por nuestra propia alma. Aspirar siempre a más, pero no a demasiado más. Dar cada día un paso. No confiar en los golpes de la fortuna.
- Creer descaradamente en el bien. Tener confianza en que a la larga -y a veces muy a la larga- terminará siempre por imponerse. No angustiarse si otros avanzan aparentemente más deprisa por caminos torcidos. Creer en la también lenta eficacia del amor. Saber esperar.
- En el amor, preocuparse más por amar que por ser amados. Tener el alma siempre joven y, por tanto, siempre abierta a nuevas experiencias. Estar siempre dispuestos a revisar nuestras propias ideas, pero no cambiar fácilmente de ellas. Decidir no morirse mientras estemos vivos.
- Elegir, si se puede, un trabajo que nos guste. Y si esto es imposible, tratar de amar el trabajo que tenemos, encontrando en él sus aspectos positivos.
- Revisar constantemente nuestras escalas de valores. Cuidar de que el dinero no se apodera de nuestro corazón, pues es un ídolo difícil de arrancar de 61 cuando nos ha hecho sus esclavos. Descubrir que la amistad, la belleza de la naturaleza, los placeres artísticos y muchos otros valores son infinitamente más rentables que lo crematístico.
- Descubrir que Dios es alegre, que una religiosidad que atenaza o estrecha el alma no puede ser la verdadera, porque Dios o es el Dios de la vida o es un ídolo.
- Procurar sonreír con ganas o sin ellas. Estar seguros de que el hombre es capaz de superar muchos dolores, mucho más de lo que el mismo hombre sospecha.
La lista podría ser más larga. Pero creo que, tal vez, esas pocas lecciones podrían servir para iniciar el estudio de la asignatura más importante de nuestra carrera de hombres: la construcción de la felicidad.


  José  Luis  Martín  Descalzo, Del Libro "Razones Para La Alegría".

Periodico Mensajero No. 73

Mensajero 73

sábado, 19 de febrero de 2011

ESCUELA DE PASTORAL




El equipo laico al servicio de la pastoral, es un Instituto de Formación para laicos al servicio de la Pastoral parroquial, conocida como Escuela de Pastoral. Es una institución de enseñanza religiosa constituida por aprobación de la Asamblea General de Sacerdotes de la séptima zona pastoral de la Arquidiócesis de México.


HISTORIA

El Equipo Laico al servicio de la Pastoral comenzó sus actividades formalmente el Domingo de Pentecostés 21 de Mayo de 1972 definiéndose como una organización de laicos que, asistidos por la Jerarquía, se comprometen a colaborar, con sentido de servicio, en la misión pastoral de la iglesia. Conviene hacer notar que los fundador nuestro Hermano Vicente Martínez Vázquez de esta obra ya venían sesionando desde un año atrás, 1971, teniendo como guía al P. salvador Cortés Castillo, Gerente entonces de la séptima Gerencia (hoy séptima Vicaría Episcopal) de la Arquidiócesis de México.

La idea de la creación de este Instituto estaba limitado también en su inicio en la mente de sus fundadores, a un solo centro, para la sola séptima Zona Pastoral de México; pero el Señor quiso disponer las cosas de otro modo, y así, a partir del segundo año de su existencia, fueron multiplicándose los Centros, derramándose a otras zonas y luego a otras diócesis, y ampliándose los grados hasta alcanzar a tener en el año 2009 doce grados, y llegando a 2,733 <<centro de formación>>, o lugares de impartición, en 68 diócesis, de la que 11 se encuentran fuera del territorio mexicano: Toronto en Canadá; Oakland, Raleigh, Los Ángeles y Laredo en los Estados Unidos de América; San Salvador en el Salvador; Tegucigalpa, Comayahua, Yoro y San Pedro Sula en Honduras y en la Arquidiócesis de Panamá, en Panamá. Estados, además, ayudando económicamente a la Misión que atienden las Religiosas de Instituto Católico de Asistencia Socias (ICAS) en Luanda, Angola.

Al ser aprobado el Equipo Laico al servicio de la Pastoral por la Conferencia del Episcopado Mexicano con fecha 6 de octubre de 1991, según carta de aprobación del Presidente de la Comisión Episcopal para el Apostolado de los Laicos, Excmo. Sr. Obispo de Nezahualcóyotl D. José María Hernández González, fueron confirmados en sus cargos Mons. D. Felipe Tejeda García M. Sp. S. y Mons. D. Susano Cárdenas Martínez, respectivamente como Rector Docente y Asistente General.



Al ocupar la Presidencia de la C.E.A.L. (hoy DELAI) el Excmo. Sr. Obispo de Cuautitlán D. Manuel Samaniego Barriga, una de sus primeras acciones fue la de aprobar nuestros Estatutos, lo que hizo con fecha 8 de octubre de 1992 y de acuerdo con lo dispuesto en los mismos Estatutos, le ofrecimos y él aceptó el cargo de primer Rector mMayor nuestro, ante la complacencia del Emmo. Sr. Cardenal D. Ernesto Corripio Ahuada, quien con gran benevolencia entendió que en adelante su función dentro de nuestra obra se reducía a la de Rector diocesano en la Arquidiócesis de México.

Con fecha 11 de Mayo de 1996 el Consejo General reunido en el Santuario de Cristo Rey del Cubilete votó por unanimidad solicitar al mismo Excmo. Sr. Obispo D. Manuel Samaniego Barriga fungir de manera vitalicia como Rector Mayor, lo que una vez concedido, aumentó la solidez y permanencia de nuestra obra. El día de hoy teniendo ese mismo cargo (DELAI y nuestro Rector Mayor) el Excmo. Sr Obispo Ricardo WattyUrquidi, M.Sp.S. obispo de Tepic. 

HISTORIA EN LA DIOCESIS

En la diócesis de Nezahualcóyotl cuando fue constituida (5 de febrero de 1979)  como tal Escuela de Pastoral entra en la diócesis dos años más tarde entrando en la Parroquia de Nuestra Señora de las Nieves de ahí para delante fue entrando en cada una de las parroquias.

Era el 4 de septiembre de 1991 cuando Escuela de Pastoral inicia su primer curso en la Parroquia de la Divina Providencia, teniendo como director a Don Martin y como primeros alumnos Clara Mendoza, Josefina Jiménez Huerta y +Consuelo. Convirtiéndose en la primera generación de las cuales dos de ellas (Clara y Josefina) siguen dentro de la Escuela dando servicio y doña Consuelo ya está gozando de la presencia del señor.



De ese día has el día de hoy han pasado 100 personas por el primer año. Pasando como directores: Roció, Rosalba, Toño, Viridiana, Adriana, Luis, Sandra, Rosario y en la actualidad Gloria contando con 50 alumnos de los cuales 12 son de primer año.



OBJETIVO

Movidos por la fe en Jesucristo, que fincó su Iglesia sobre las columnas de los Apóstoles, depositando en ellos todo el poder recibido del Padre, poder que ellos trasmitieron a sus sucesores integrantes de la Jerarquía hasta nuestro días. Así mismo el conocer nuestra religión.

Una de las actividades principales de nuestros miembros multiplicar en cada parroquia el número de los que se comprometen al servicio, los cuales reciben el nombre de dirigentes parroquiales. Con todo, no debe entenderse que los así formados están destinados tan sólo a impartir formación en la Escuela de Pastoral, pues ésta los ocupa tan sólo en dos momentos de la semana 

 
A QUIEN VA DIRIJIDO

A toda persona que quiera aprender sobre la religión católica, desde los 13 años hasta los 100 años.


INICIO DE CLASES

Es el primer domingo de septiembre de las 9:00 a 11:00, tanto en la divina providencia, como en las demás parroquias. Teniendo un año de formación con 47 lecciones de las cuales se van viendo una cada domingo, se expone y después se hacen grupos de reflexión y al final se ven los puntos de vista


 
NOMBRE
1.- FRANCISCO JAVIER MARTINEZ
2.- ANTONIA LOPEZ TORRES
3.- GUADALUPE VEGA ZAVALA
4.- JUANA MUNGUIA MOLINA
5.- OSCAR GARCIA PORTILLO
6.- SILVIA DOMINGUEZ MONTIEL
7.- GABRIEL MORALES MORALES
8.- MA. DE LOURDES PLUMA LOPEZ
9.- MARIA ELENA GALVAN ORTEGA
10.-  EMILIA VERENICE HUERTA MARQUEZ
11.- CARLOS FEDERICO MENDEZ
12.- MARGARITA RAMIREZ BAUTISTA
13.- SOLEDAD ALCALA PEÑA
14.- GLORIA GARCIA ZAMORA
15.- DAVID HERNANDEZ DIAZ
16.- JOSEFINA JIMENEZ HUERTA
17.- SANDRA MARIA GALLARDO LOPEZ
18.- SANDRA REGINA BERNAL GONZALEZ
19.- LUCILA LOPEZ RAMIREZ
20.- IGNACIA DOMINGUEZ
21.- CLARA MENDOZA TOVAR
22.- MARA DANIELA SALDIVAR
23.- MARIA DIAZ SANCHEZ
24.- LETICIA BARCENAS CRUZ
25.- MARGARITA GONZALEZ
26.- SILVIA AGUILAR
27.- MA. LOURDES DOMINGUEZ ZAMORA
28.- SARA ILLESCA TREJO
29.- HERMELINDA MARQUEZ
30.- MARIA DEL ROSARIO MORALES MANCILLA
31.- ROSY RODRIGUEZ JAIMES
32.- SUSANA HERNANDEZ MORALES


ESTRUCTURA

Los documentos conciliares “Lumen Gentium” y “Gaudium et Spes”, más la Sagrada Escritura en la que se apoyan las lecciones casi párrafo a párrafo, junto con el Magisterio de la Iglesia, iluminan alumno en el primer grado y año de su inicio como dirigente. El primer grado, consta de 47 lecciones: 22 de Dogma incluida la Cristología; 17 de Moral, y 8 para su formación como dirigente; éstas últimas son de aspecto técnico espirituales, con ellas se pretende transformar al alumno en un cristiano capaz de comprometerse. Por lo que Primer grado es de Formación Personal.



Segundo grado:<<Eclesiología>>
Tercer grado: <<Curso de Evangelizador>>
Cuarto grado: <<Eclesialidad y Secularidad del Laico>>
Quinto grado: <<Estudio del Compendio de la Doctrina Social Cristiana>>
Sexto grado: <<Doctrina social Cristiana>>
Séptimo grado: <<Historia de la Salvación I>>
Octavo grado: <<Historia de la Salvación II>>
Noveno grado: <<Cristología>>
Décimo grado: <<Pneumatología>> sobre la persona del Espíritu Santo
Undécimo grado: <<Persona de Dios Padre y Trinología>>
Duedécimo grado: <<La Iglesia en su esencia>>
Y recién estrenado grado Décimo tercero: <<La Iglesia en su misión y Mariología>>

ACTIVIDADES

Dentro de nuestra escuela tenemos tres convivencia que se distribuyen a los largo del curso a nivel vicaria; donde se reúnen 7 parroquias de nuestra diócesis así como nos reunimos lo hacen toda la Escuela de Pastoral de todos los niveles.

En primer lugar teneos un retiro para ver temas referentes a la iglesia como por ejemplo analizar y comentar el documento de aparecida o conocer nuestros nuevos estatutos esto es el sábado de 3 de la tarde a 6 de la tarde terminando con una celebración eucarística. El domingo nos volvemos a reunir para conocer más, hacemos dinámicas y hacer el concurso de carteles, referente al tema que vimos el día anterior.

Estas convivencias son enriquecedoras ya que conocemos a nuestros hermanos de las demás parroquias.

Nuestra graduación o termino de curso a nivel nacional con una misa de envió, el último domingo del mes de agosto.


TE INVITAMOS A FORMAR PARTE DE ESCUELA DE PASTORAL, EL PRIMER DOMINGO DEL MES DE SEPTIEMBRE, EN LOS SALONES PARROQUIALES DE LA DIVINA PROVIDENCIA, TE ESPERAMOS.
¡¡LUZ Y SAL!!




TESTIMONIO   


SANDRA REGINA BERNAL GONZALEZ

Hace seis años tuve la inquietud  de encontrarme con un  grupo religioso, no entendía él porque tenía  una agradable curiosidad por conocer  acerca de la religión católica, sí  desde  pequeña me aburría ir a misa, solo esperaba el momento de la bendición del padre  al termino de ésta para saber que ya había terminado y descansar del aburrimiento que me parecía eterno. Tiempo después  tuve de nuevo  otro encuentro con Jesús, pero todavía  obligado, debido a que tenía que cumplir con uno de los sacramentos más importantes,  la primera comunión. Recuerdo que fue la única vez que  comulgue, hasta hace unos años. Con   el paso del tiempo estando en la preparatoria,  surge esta  naciente inquietud  sobre la religión. Ese día   me invitaron a un grupo llamado pastoral misionera, me anime sobre todo a ingresar a él, porque ahí se encontraba un ser muy querido, mi hermana.  Durante este curso conocí a Jesucristo, después quise conocer un poco más sobre él, al principio era mera inquietud intelectual, solo por conocer más, después se fue tornando un poco más sentimental el asunto  y me asustaba un poco el compromiso de ir a misión, ésta como la esencia del grupo de pastoral, es decir, salir a un lugar que no conocía,  dejar mi hogar por una semana para  ir a evangelizar, aprenderme los pasos para llevar una celebración religiosa, así como aprenderme como dirigir un rosario, no sabía lo que me esperaba, estaba en la incertidumbre, aun  recuerdo que tenía mucho miedo,  de hecho pensaba que mis padres no me iban a dejar ir, pero sucedió todo lo contrario, fue entonces que prepare mis cosas, solo dos mudas de ropa, el shampoo, cepillo,   el rosario y el itinerario de las actividades, solo  lo necesario para ir  a evangelizar a las comunidades más pobres de Chiapas;  fue ahí donde me enamore  y me conquisto Jesús por completo. La segunda vez  que fui  a Chiapas fui coordinadora de otra compañera que al igual que yo, cuando fue  por primera vez estaba muy nerviosa;  compartimos un mismo sentimiento de enamoramiento, pero en esta segunda ocasión cambio por completo mi amor por Jesús fue una relación más intima  y con tanta fortaleza que ya  no quería regresar a casa. Sin embargo, ya de regreso,  continuaba con el grupo, pero por dificultades con los horarios y el compromiso con la escuela deserte del grupo, no obstante,  consideraba que no podía dejar inconcluso esta formación espiritual una vez enamorada de él y  después de esas experiencias divinas con Jesús en la evangelización,  no quería abandonar, quería fortalecer mi amor,  por lo tanto  lo busque de nuevo, estaba con ese sentimiento y con esa inquietud de  encontrarme de nuevo  con Jesús. Fue entonces que ingrese a Escuela de Pastoral. Un grupo complejo en su organización pero muy fortalecido en el amor al servicio por y para  Jesús. A partir de este grupo fue cuando aprendí el servicio hacia los demás, hacia los hermanos; asimile el compromiso que se tiene cuando se ama, me di cuenta que   para que perdure el amor,  es necesario dar más de lo que se recibía, y que a pesar de las crisis en  mi fe,  siempre existía un motivo para fortalecerla,  por todo esto comprendí que  es muy necesaria la confianza en Jesús a pesar de que se esté en un momento de tempestad. Asi también con Escuela de pastoral fortalecí mi espiritualidad  y emprendí un camino más conformado con Jesús, teniendo siempre en él la esperanza y el amor que puedo yo brindar también a mis hermanos, en otras palabras, me enseño a  amar.

  SANDRA REGINA BERNAL GONZALEZ